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Por: Alba Lucía Marín Villada

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La investigación puede clasificarse en consideración al propósito o finalidades perseguidas en: básica o aplicada.

Investigación básica: También denominada investigación pura, teórica o dogmática. Se caracteriza porque parte de un marco teórico y permanece en él; la finalidad radica en formular nuevas teorías o modificar las existentes, en incrementar los conocimientos científicos o filosóficos, pero sin contrastarlos con ningún aspecto práctico.

Investigación aplicada: Esta clase de investigación también recibe el nombre de práctica o empírica. Se caracteriza porque busca la aplicación o utilización de los conocimientos que se adquieren. La investigación aplicada se encuentra estrechamente vinculada con la investigación básica, que como ya se dijo requiere de un marco teórico. En la investigación aplicada o empírica, lo que le interesa al investigador, primordialmente, son las consecuencias prácticas.

Ahora bien, si se clasifica la investigación por los medios utilizados para obtener los datos, entonces se divide en: documental y de campo y experimental.

Investigación documental: Es la que se realiza, como su nombre lo indica, apoyándose en fuentes de carácter documental, esto es, en documentos de cualquier especie tales como, las obtenidas a través de fuentes bibliográficas, hemerográficas o archivísticas; la primera se basa en la consulta de libros, la segunda en artículos o ensayos de revistas y periódicos, y la tercera en documentos que se encuentran en archivos como cartas oficios, circulares, expedientes, etcétera.

Investigación de campo: Esta clase de investigación se apoya en informaciones que provienen entre otras, de entrevistas, cuestionarios, encuestas y observaciones.
En todo caso es importante realizar siempre la consulta documental con el fin de evitar una duplicidad de trabajos, puesto que se reconoce la existencia de investigaciones anteriores efectuadas sobre la misma materia y de las que se pueden usar sus conclusiones como insumos iniciales de la actual investigación.

Investigación experimental: es la que obtiene su información de la actividad intencional realizada por el investigador y que se encuentra dirigida a modificar la realidad con el propósito de crear el fenómeno mismo que se indaga, y así poder observarlo, sobre la misma se puede o no usar un grupo de control, con el fin de hacer las comparaciones necesarias para comprobar las hipótesis o rechazarlas según el caso.

Según el nivel de conocimientos que se adquieren se divide en: exploratoria, descriptiva o explicativa.

Investigación exploratoria: Es aquella que se realiza con el propósito de destacar los aspectos fundamentales de una problemática determinada y encontrar los procedimientos adecuados para elaborar una investigación posterior. La importancia radica en el uso de sus resultados para abrir líneas de investigación y proceder a su consecuente comprobación.
Investigación descriptiva: Con este tipo de investigación se logra caracterizar un objeto de estudio o una situación concreta, señalar sus particularidades y propiedades. Sirve para ordenar, agrupar o sistematizar los objetos involucrados en el trabajo indagatorio. Esta forma de investigación requiere la combinación de los métodos analítico y sintético, en conjugación con el deductivo y el inductivo, con el fin de responder los cuestionamientos del objeto que se investiga.

Tomás Austin Millán.

Mientras que la investigación cuantitativa expresa sus objetivos como descripciones y relaciones entre variables[1] (…) La investigación cualitativa, en sus diversas modalidades: investigación participativa, investigación de campo, participación etnográfica, estudio de casos, etc., tienen como característica común referirse a sucesos complejos que tratan de ser descritos en su totalidad, en su medio natural.  No hay consecuentemente, una abstracción de propiedades o variables para analizarlas mediante técnicas estadísticas apropiadas para su descripción y la determinación de correlaciones.[2] Los investigadores cualitativos estudian la realidad en su contexto natural, tal como sucede, intentando sacar sentido de, o interpretar, los fenómenos de acuerdo con los significados que tienen para las personas implicadas.  La investigación cualitativa implica la utilización y recogida de una gran variedad de materiales que describen la rutina y las situaciones problemáticas y los significados en la vida de las personas. (Gregorio Rodríguez Gómez y otros, METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA, 1996:72)

 la investigación cualitativa no es tarea que se asocie a un momento dado en el desarrollo del estudio.  Más bien, resulta el fruto de todo el trabajo de investigación.  En ocasiones el problema de investigación se define, en toda su extensión, sólo tras haber completado uno o varios ciclos de preguntas, respuestas y análisis de esas respuestas.  (…)  Al investigador cualitativo le pedimos que ofrezca, no una explicación parcial a un problema  –como el modo que presenta un determinado conjunto de variables condición la forma en que se nos muestra otro conjunto de variables–  sino una comprensión global del mismo”. (Gregorio Rodríguez Gómez y otros, METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA, 1996:101)

La elección de las técnicas apropiadas.

La forma de investigación más apropiada se inicia con la búsqueda de lo más eficaz para nuestro propósito, lo que implica que sea competente, es decir, que competa desde el punto de vista de la negociación que se produce entre a) las posibilidades del investigador, b) los requerimientos de la investigación, y c) las necesidades a las cuales se destina la investigación (Tesis de grado, necesidad para toma de decisiones, información para un proyecto o programa futuro, etc.). La investigación cualitativa es plural, ofrece amplitud de criterios a lo largo de todo el proceso de investigación, por lo tanto no hay “recetas” fijas como en la investigación cuantitativa. Las técnica de investigación cualitativa básicas (y que dan orígenes a variedades de ellas) son:

  • La observación,

  • a entrevista, y,

  • la participación.

Existiendo además una variedad de métodos no intrusivos (que no interfieren en la vida de la comunidad en estudio) y las combinaciones del trío anterior: Observar solamente Observar y entrevistar Observar y participar Entrevistar solamente Entrevistar y participar Participar solamente El uso de las tres técnicas simultáneamente (o sólo dos de ellas) se llama “triangulación”.

 Existen numerosas maneras de registrar, reconstruir y representar la estructura del comportamiento en el curso de una interacción.  Una de estas maneras consiste en suponer que toda interacción posee una orden del día, un plan de organización o un programa cultural, “interiorizado” de una manera o de otra por cada participante, y que este plan puede abstraerse mediante la observación de un número suficiente de ejemplos de la interacción en cuestión*.  Tras haber examinado suficientes ejemplos de la misma estructura comportamental de un tipo dado de interacción de la misma categoría cultural, puedo reconstruir una carta o programa de esta interacción.  Si fuésemos capaces de estudiar todas las interacciones posibles de un grupo dado, nos sería posible diseñar un mapa detallado y sistemático de todos los actos de ese grupo.  Este mapa representaría su cultura.  Aún más, si pudiera seguir a un individuo de interacción en interacción, podría preparar un programa describiendo sus roles.  Este programa representaría su perfil comportamental.   Cuando se han construido programas para numerosos tipos de interacción, es posible deducir de ellos ciertas consideraciones sobre la naturaleza o las propiedades de los programas en general.[3] 

* Para realizar bien este genero de análisis, es preciso respetar dos principios metodológicos: 1.       Observar que acciones se producen efectivamente. No debemos fiarnos de los métodos introspectivos.  Ni los sujetos, ni los informadores, ni los jueces pueden describir los comportamientos por poco sistemáticamente que sea.  No es necesario dejar de contar con sus propios juicios, ni utilizar variables dadas de antemano.  Hay que registrar todo lo que se produce.  Por nuestra parte, realizamos películas sonoras de toda interacción que deseábamos estudiar.

 2.       Mantener constantemente el segundo plano cultural y subcultural de sus sujetos, así como los contextos de la interacción. De una manera general, los sujetos deben realizar las mismas interacciones en las mismas situaciones, en las mismas circunstancias de observación. Eso sí, en todo proceso de investigación cualitativa, antes de llegar a la redacción del informe final,  habrá que:

reducir, categorizar, clarificar, sintetizar y comparar,

                        de allí la necesidad de explicitar las alternativas posibles.   

REDUCCIÓN  Y CATEGORIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN

a) REDUCIR los datos

Significa que se busca reducir los datos de nuestra investigación con el fin de expresarlos y describirlos de alguna manera (conceptual, numérica o gráficamente), de tal manera que respondan a una estructura sistemática, inteligible para otras personas, y por lo tanto significativa.  La reducción de datos es una clase de operación que se realiza a lo largo de todo el proceso de investigación y pude hacerse de distintas formas (conceptual, numérica o gráficamente, como se indicó), pero que en la investigación cualitativa se refiere más que nada a la categorización y dosificación de los datos.  

Acerca de las Hipóstesis

Briones, al referirse a la investigación etnográfica dice:  En una buena parte de las investigaciones etnogfráficas, el investigador parte sin hipótesis específicas previas y sin categorías pre-establecidas para registrar o clasificar las observaciones[4] Es decir, es perfectamente lícito NO USAR  hipótesis para realizar una investigación cualitativa.

¿Por que no a la hipótesis?

Recordemos que la Hi. (propuestas hipotéticas de causa y efecto) en una investigación cuantitativa nos da las variables, las que por medio de un proceso de definiciones – conceptual y operacional – se convierte en datos perceptibles por los sentidos; es decir, datos contables, pesables o medibles y por lo tanto empíricos, o empirira, que es lo que busca una investigación cuantitativa, y ésta es la forma de investigación del paradigma positivista, que no acepta los datos de sentido (del sentido que tienen los fenómenos en la conciencia de la gente). 

En cambio en la investigación cualitativa – que pertenece al paradigma hermenéutico – lo que busca el investigador es revelar los datos de sentido, es decir, del significado que tienen los fenómenos investigados en la mente de la gente. Estos datos son subjetivos, no se pueden pesar, medir ni contar, así que la Hi. aquí “no tienen sentido” como una herramienta orientadora de la precisión matemática.  Sí puede ser usada como una orientación general para reforzar la dirección que tiene que seguir una investigación, pero no es una obligación metodológica usarla y se puede prescindir de ella sin problemas porque en las investigaciones cualitativas no hacemos suposiciones por adelantado.

En lugar de las hipótesis el investigador procede a un cuidadoso reconocimiento del contexto del mundo de vida que constituirá su investigación y procede a investigar conociendo íntimamente a la gente.   Y donde la hipótesis proporcionaba las Variables, aquí usamos las Categorías con las que describimos los  valores, costumbres, normativas, lenguajes, sistemas simbólicos, actitudes y comportamientos reales de la gente.

 

Categorización.

Entre las tareas de reducción de datos cualitativos, posiblemente las mas representativas y al mismo tiempo las más habituales sean la categorización y la codificación. Incluso a veces se ha considerado que el análisis de datos cualitativos se caracteriza precisamente por apoyarse en este tipo de tareas. (Gregorio Rodriguez Gomez, javier Gil Flores, Eduardo Garcés Jimenez, Metodología de Investigación Cualitativa, Editorial Algibe, 1999, Pág. 205)

Las categorías son las clasificaciones más básicas de conceptualización, y se refieren a clases de objetos de los que puede decirse algo específicamente. (Carlos Thiebaut, Conceptos fundamentales de la Filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 1998.)  Desde el diccionario, categorías: Clase, división; en filosofía: uno, de un conjunto posiblemente exhaustivo de clases, entre los que todas las cosas pueden ser distribuida.; Del griego: Kategoría.  Desde Aristóteles hasta Kant, las categorías han tenido un importante papel en la historia de la Filosofía.  Son las últimas –en el sentido de las más básicas, elementales– estructuras lógicas desde las que clasificamos nuestros juicios. (Diccionario de Filosofía) En la metodología cualitativa, los datos recogidos necesitan ser traducidos en categorías con el fin de poder realizar comparaciones y posibles contrastes, de manera que se pueda organizar conceptualmente los datos y presentar la información siguiendo algún tipo de patrón o regularidad emergente. La categorización (es decir, cerrar o establecer las categorías) facilita la clasificación de los datos registrados, y por consiguiente, propicia una importante simplificación.

La categorización consiste en la segmentación en elementos singulares, o unidades, que resultan relevantes y significativas desde el punto de vista de nuestro interés investigativo.  Categorización se realiza por unidades de registro, es decir, estableciendo una unidad de sentido en un texto registrado por algún medio, por lo tanto es textual y a la vez conceptual. (NOTA, Por contraposición, la codificación se realiza asignando unidades de numeración a los datos recogidos. Por lo que es Numérica o simbólica y por consiguiente manipulable según reglas matemáticas, usualmente, estadísticas. Ver Hernandez, Fernandez y Baptista, Metodología de Investigación, McGraw-Hill, Capítulo 9, Sección 7.)

La investigación cualitativa se mueve en un volumen de datos muy grande, por lo que se hace necesario categorizarlos para facilitar su análisis y poder responder a los objetivos que pueden ser cambiantes a medida que se va obteniendo la información.

Las categorías pueden constituirse utilizando una palabra de una idea que sea similar en otras ideas, o creando un nombre en base a un criterio unificador, logrando que al final del proceso todas las ideas estén incluidas en alguna categoría.

Al construir las categorías no se deben hacer interpretaciones previas y siempre respetar la información obtenida.

Cuando se han incluido muchas ideas en una categoría se debe analizar la posibilidad de dividirla en subcategorías para facilitar el análisis posterior.”[5] En la conciencia o percepción ordinaria, la percepción envuelve actos de categorización.  En tanto maduramos, intentamos obtener un sentido más y más consistente de la masa de información que llega hasta nuestro sentidos, nuestros receptores de percepciones.  Desarrollamos sistemas estereotipados, o categorías, para ordenar las sensaciones o información que entra.  El conjunto de categorías que desarrollamos es limitado, mucho más limitado que lo que llega a nuestra mente por medio de nuestras percepciones[6]. La categorización puede hacerse antes de entrevistar o después de haber hecho las entrevistas.  es decir, la categorización puede estar predefinida por el analista (lo que usualmente se hace en el método de entrevistas semi estructuradas), o por el contrario, puede surgir a medida que se analizan los datos ya recogidos:

1. El primer caso (antes) consiste en establecer un conjunto de categorías (o clases de fenómenos o hechos) a partir de las teorías que estudian ese fenómeno o hecho (emic).

2. En el segundo caso (después), tanto si se han hecho entrevistas, como si sólo hay observación en terreno, se establecen categorías de análisis después de haber hecho las entrevistas u observaciones, a partir de lo que la gente dice o hace (método etic).

(seguir leyendo doc…)

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • Sabino, Carlos, El proceso de investigación
  • Briones G. “Métodos y Técnicas de Investigación”. Trillas 1995.
  • Cea d´Ancona Ángeles, Métodos y Técnicas de Investigación cuantitativa”, Editorial Síntesis Madrid 1997
  • Festinger y Katz. “Los Métodos de Investigación en Ciencias Sociales”. Piados 1992
  • Flórez Ochoa Rafael y Alonso Tobón Restrepo. Investigación Educativa y Pedagógica. Bogotá: McGraw Hill. 2001
  • Grawitz M. “Métodos y Técnicas de las Ciencias Sociales I-II.” Editorial Mexicana 1984, México
  • Hernández, Fernández Baptista. “Metodología de la Investigación”. McGraw Hill 1994. Colombia.
  • Jauset Jordi. La Investigación de Audiencias en Televisión fundamentos estadísticos. Paidos 2000, España
  • Padua J. “Técnicas de Investigación” FCE-Colegio de México 1982, México.
  • Sabino, Carlos A. El Proceso de Investigación. Buenos Aires: Edit. Lumen.1996
  • Salkind, Neil J. Métodos de Investigación. México: Prentice Hall. 1999.
  • Sierra Bravo R. Tecnicas de investigación Social Teoría y ejercicios, Décima edición, Editorial Paraninfo 1995 Madrid
  • Taylor, S.J. y R. Bogdan. Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Barcelona: Paidós. 1987
  • Visauta, B. “Análisis Estadístico”. Con SPSS para Windows McGraw Hill V- I y II 1998.
    Revistas de investigación educacional y portales y sitios especializados en Internet.
  • Valles Miguel S. Técnicas cualitativas de Investigación social, editorial Síntesis Madrid 1997

DOCUMENTOS DESCARGABLES
1.
¿Cómo investigar?, El proyecto de investigación.
2.
Metodología de la Investigación científica, Marcelo Saravia
3.
Metodología de la investigación cualitativa en ciencias sociales, Guillermo Briones
4.
Manual para elaboración y presentación de trabajos escritos
5.
El proceso de investigación, Carlos Sabino (pdf)

………………

VER: EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN, CARLOS SABINO (PDF) 

Panapo, Caracas, 1992, 216 págs.  Publicado también por Ed. Panamericana, Bogotá, y Ed. Lumen, Buenos Aires.

La primera versión de este libro fue escrita en 1974, cuando aún no había cumplido los 30 años, publicándose bajo el título Metodología de Investigación (Una Introducción teórico-práctica) por la UCV. Ed. Logos y El Cid Editor hicieron las siguientes cinco ediciones, hasta que esta última editorial publicó una segunda versión de la obra, ya con el nombre actual. Ed. Ariel, Caracas, lo sacó bajo un nuevo título, Introducción a la Metodología de Investigación, en 1984, aunque dos años después, otra vez como El Proceso de Investigación, lo comenzó a publicar hasta el presente Ed. Panapo. La versión actual (1992) es publicada simultáneamente por Ed. Panapo, Caracas, Ed. Panamericana, Bogotá y Lumen-Humánitas, Buenos Aires.

Es texto de lectura obligatoria de numerosas cátedras de diversas universidades venezonalas y de Latinoamérica. Actualmente lo estoy revisando una vez más, siempre con la intención de proporcionar a estudiantes y profesores un trabajo actualizado y fundamentalmente útil.

Este libro me ha deparado más sorpresas de las que puede imaginar el lector: nunca pensé que las guías que en principio publicara para limitados grupos de estudiantes podrían integrarse en un texto universitario, ni que éste, andando el tiempo, se convirtiera en una especie de referencia obligada para muchos miles de personas en diversos países de Latinoamérica. Creo poder afirmar que toda una generación de estudiantes se ha apoyado en estas páginas, imperfectas sin duda, para iniciarse en el complejo camino de la investigación científica.

    Esta respuesta del público, afirmativa y a veces hasta cálida, no sólo me ha proporcionado las satisfacciones que es fácil concebir, sino que me ha obligado también a asumir un compromiso: no es posible permanecer inactivo ante la continua demanda de quienes buscan un instrumento eficaz en sus estudios, ante la convicción de que las páginas impresas se van quedando atrás, estáticas, mostrando sus carencias y limitaciones mientras el tiempo transcurre. No es posible tampoco permanecer indiferentes cuando se percibe la forma, a veces ritualista y en ocasiones dogmática, conque muchos interpretan lo que aquí se expone.

    El objetivo principal de este texto es presentar, en forma clara y completa, una guía básica para quienes se inicien en la aventura de la investigación científica. La ciencia, como forma de conocimiento que predomina en el mundo contemporáneo, es creada por una labor multifacética que se desarrolla en centros e institutos, en universidades, empresas y laboratorios. Este trabajo de investigación, cuyo producto es el conocimiento científico y tecnológico que de modo tan profundo ha cambiado nuestro modo de vida, posee la peculiaridad de requerir -a la vez- creatividad, disciplina de trabajo y sistematicidad.

    Lo primero, a poco que reflexione el lector, resulta evidente: no hay modo de crear nuevos conocimientos sobre un tema -de resolver los pequeños o grandes enigmas de nuestro mundo- si no se tiene intuición e imaginación, si no se exploran, con mente abierta, los diversos caminos que pueden llevar a la respuesta. Pero esa disposición creativa, que es verdaderamente indispensable, de nada sirve si no se la encauza por medio de un riguroso proceso de análisis, de organización del material disponible, de ordenamiento y de crítica a las ideas pues, de otro modo, no obtendríamos un conocimiento científico sino simples opiniones, de similar valor a las que cualquiera puede expresar sin mayor reflexión sobre un determinado tema.

    Lo que distingue a la investigación científica de otras formas de indagación acerca de nuestro mundo es que ésta se guía por el denominado método científico. Hay un modo de hacer las cosas, de plantearse las preguntas y de formular las respuestas, que es característico de la ciencia, que permite al investigador desarrollar su trabajo con orden y racionalidad. Pero el método, como se verá en las siguientes páginas, no es un camino fijo o predeterminado y menos aún un recetario de acciones que se siguen como una rutina. Porque el conocimiento científico no se adquiere por un proceso similar al de la producción de bienes en una cadena de montaje sino que se va desarrollando gracias a la libertad de pensamiento, mediante la crítica, el análisis riguroso, la superación de los errores y la discusión. Por ello es que el método ni es obligatorio, en el sentido de que si no se lo sigue de una determinada manera nos aguarda inevitable el fracaso, ni es tampoco garantía absoluta de que se arribará a un resultado exitoso.

    Conviene entonces tener en cuenta lo anterior para lograr el mejor aprovechamiento de los libros de texto sobre metodología científica: ellos no pueden resolver los problemas específicos de cada investigación ni son capaces de responder a las imprevisibles situaciones que se generan en la práctica; ellos tampoco deben ser sacralizados, como si contuvieran una verdad trascendente que hay que aceptar sin reflexión. Pero sí pueden proporcionar, como se intenta en este caso, una exposición concreta de la lógica interior a toda investigación científica, un panorama de las técnicas y procedimientos más usuales, un esquema para organizar nuestras actividades para que éstas no nos desborden de un modo caótico. Porque la metodología, para quien se dedica a investigar, no es una panacea milagrosa sino una simple guía a la que se apela cuando surge la duda o el desconcierto, una fuente de consulta para entender la causa de los posibles estancamientos que se presentan en la tarea cotidiana.

    Decía más arriba que no basta con la creatividad ni con el rigor analítico, que la investigación científica requiere también de una sólida disciplina de trabajo. Y esta observación, aplicable tanto a principiantes como a personas de mayor experiencia, nos remite directamente al carácter práctico de casi todo lo que aquí se trata: porque una cosa es reflexionar sobre la ciencia, el método o los problemas epistemológicos y otra muy distinta es crear, mediante el trabajo, nuevos conocimientos. Y, dado que no es posible hacerlo por medio de alguna fórmula sencilla que pueda repetirse, el trabajo de investigación cobra entonces un carácter inevitable de labor artesanal donde, en cada caso, se deben poseer destrezas, conocimientos y aptitudes particulares. Por ello nadie debe desanimarse si, a través de la lectura de estas páginas, no logra convertirse en un auténtico investigador. Ello sería mas bien una especie de prodigio porque la experiencia muestra, con toda claridad, que sólo investigando se aprende a investigar.

    Este libro, como ya lo he indicado, tiene un carácter deliberadamente introductorio. No se discuten en él los problemas más complejos de la metodología, ni se exponen en detalle algunos temas que sólo podrían interesar a un lector especializado o con amplia experiencia. Ello es así porque está dirigido especialmente a quienes se inician en el campo de la investigación científica, a estudiantes, profesores y profesionales de todas las disciplinas. Por eso he preferido, siempre que ha sido posible, la claridad y el rigor al lenguaje recargado, el tratamiento completo de las materias antes que el desarrollo en profundidad de sólo algunos de sus aspectos. Quien necesite ahondar en estos complejos problemas tiene a su disposición, en la bibliografía que se ofrece al final, un conjunto de valiosas obras donde realizar más específicas consultas.

    La estructura expositiva que he dado a la obra trata de facilitar la comprensión de sus contenidos. Los capítulos iniciales constituyen, en verdad, una introducción breve y general a los temas propios de la metodología y no son imprescindibles para quien posea apropiados conocimientos filosóficos. Sólo pretenden advertir que los problemas técnicos e instrumentales de la indagación científica no pueden desvincularse totalmente de los enfoques epistemológicos que la orientan. Son, por lo tanto, un recordatorio especialmente diseñado para auxiliar el trabajo docente y no una exposición sistemática, pues ésta la he desarrollado con mayor profundidad en otro libro, Los Caminos de la Ciencia.

    A continuación se van desarrollando los temas en la misma secuencia en que podrían presentarse las etapas de una investigación ideal, es decir, se va exponiendo un modelo abstracto de investigación en sus diferentes partes constitutivas, respetando un orden que destaca la lógica propia del proceso pero que no es, como no me cansaré de advertir, la secuencia temporal y concreta que sigue un investigador en la vida real. Lo referente a la presentación de los resultados de la investigación se trata, en este texto, de un modo bastante sumario, pues he abordado dicha problemática extensamente en otra de mis obras metodológicas, Cómo Hacer una Tesis. Al final de cada capítulo se presentan algunos ejercicios que pueden resultar buenos motivos de reflexión para el lector y que pretenden facilitar el trabajo de los docentes. A estos últimos, en especial, está dirigido el capítulo final de la obra.

(Tomado de la introducción a la edición de 1992).

 

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